La dignidad y la calidad de vida de las personas centran las Jornadas de la Vivienda

25/10/2016 - 21:51

Vivienda. Los participantes de las Jornadas de la Vivienda concluyen el espacio de debate con un mensaje común sobre la importancia de la vivienda para la sociedad.

Miembros de la administración, representantes de entidades y cooperativas y profesionales en materia de vivienda han cerrado hoy las Jornadas de Vivienda con un mensaje común: la necesidad de adoptar un enfoque multidisciplinar en las políticas de vivienda y de implicar a las autoridades y la ciudadanía para garantizar este derecho.

“Necesitamos instrumentos nuevos para regular y redistribuir los recursos, ya sea del sector turístico o urbanístico, para que los vecinos y vecinas de Barcelona se puedan quedar en su ciudad” ha declarado la concejala de Derechos Sociales, Laia Ortiz, que ha recordado que la vivienda sigue siendo fundamental para solucionar las problemáticas de exclusión social.

La concejala de Urbanismo, Janet Sanz, también ha reivindicado la vivienda como centro de las políticas del Ayuntamiento de Barcelona. Para Sanz, el objetivo es garantizar que toda la ciudadanía pueda acceder en una vivienda pero, sobre todo, garantizar una vida digna.

 

Rehabilitación: más allá de la reforma de edificios

En la primera mesa redonda de la jornada, diversos representantes de administraciones locales y de organismos de vivienda han destacado la necesidad de que la rehabilitación vaya mucho más allá de la reforma de edificios, a fin de que derive en un beneficio real para la comunidad y repercuta en el tejido social de la zona.

Jordi Amela, director de Rehabilitación del Consorcio de la Vivienda de Barcelona, ha explicado que las políticas de rehabilitación y regeneración urbana giran entorno a tres ejes fundamentales: revertir las desigualdades para garantizar la habitabilidad y el acceso a los servicios básicos, potenciar la transición energética para favorecer la eficiencia y el ahorro y, finalmente, reconvertir un sector en crisis para generar empleo y dinamizar la economía local.

Por su parte, Juan Rubio del Val, jefe del Área de Rehabilitación Urbana y Proyectos de Innovación Residencial de la Sociedad Municipal Zaragoza Vivienda (SLU), ha asegurado que “intervenir sólo en edificios no es suficiente” y ha defendido que las tareas de rehabilitación deben implicar la comunidad para revitalizar los barrios.

Del Val ha reconocido que, en Zaragoza, una de las principales barreras para la rehabilitación es la baja demanda por parte de los propietarios: en la mayoría de casos, éstos no solicitan ayudas para rehabilitar sus edificios si las obras no tienen una incidencia directa en las viviendas particulares.

“De los errores se aprende”, ha reconocido Del Vale, a quien ha considerado esencial la autocrítica para avanzar en las próximas etapas de las políticas de rehabilitación.

 

Nuevas formas de arquitectura para dar respuesta a la realidad

Barcelona vive hoy día una emergencia habitacional debida, en parte, a la necesidad de realojar familias o unidades de convivencia que han sido desahuciadas, pero también responde a la voluntad de la ciudadanía de acoger a los refugiados que llegan a Europa. El concejal de Vivienda, Josep Maria Montaner, ha reconocido que el parque de viviendas disponibles es insuficiente en este sentido y, por este motivo, se apuesta por nuevas formas de construcción más rápidas de producir, más eficientes y sostenibles.

“Una parte trasera que pase a ser una fachada”, así ha definido a Sandra Bestraten, profesora de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB-UPC), las políticas de rehabilitación. Bestraten hacía referencia al embellecimiento de las fachadas secundarias de las viviendas, pero también a regenerar las partes más desfavorecidas de una ciudad para empoderar las comunidades que viven allí.

Bestraten, que hace 15 años que construye equipamientos socioeducativos con tecnologías de bajo coste, ha resaltado la participación ciudadana y el hecho de que todos nos podemos sentir “importantes e imprescindibles” en la rehabilitación, justificándola como “un proceso de gestión en el que participan muchas personas”.

 

Una visión global sobre la covivienda

En el último debate de las Jornadas, diferentes cooperativistas han presentado los modelos de vivienda cooperativa de Austria, Dinamarca y Uruguay, tres países donde la tradición cooperativista está muy extendida y de maneras muy distintas.

En Dinamarca, la vivienda cooperativa representa un 7% del parque de vivienda nacional, pero el porcentaje llega hasta el 30% en las ciudades, como es el caso de Copenhague. A pesar de ello, Henrik Gutzon Larsen, cooperativista de vivienda y profesor de geografía crítica, ha advertido sobre el peligro de liberalización de las cooperativas y el hecho de que los precios sigan la tendencia alcista del mercado, un fenómeno que empieza a producirse en la capital danesa.

Franziska Ullman, profesora en la Universtidad de Stuttgart y Viena, ha ofrecido un análisis sociológico y urbano del modelo cooperativo vienés, surgido a raíz de la caída del imperio austríaco y la llegada del socialismo al país. En consecuencia, las instituciones implementan políticas de protección del derecho en la vivienda desde hace décadas.

Como ejemplo de la importancia de la vivienda, Ullman ha explicado el proyecto Frauen-Werk-Stadt (1990-1995), una comunidad de viviendas diseñadas desde la perspectiva de las mujeres y su papel dentro de la unidad familiar y la comunidad. En esta estructura, se mezclan las funciones de los espacios, las estructuras sociales, los inquilinos de diferentes edades y se incluyen zonas comunes para promover la vida comunitaria.

 

El futuro de las cooperativas, en manos de todos

Las cooperativas de vivienda están incluidas en la constitución chilena desde 1968; actualmente, representan un 5% del parque de vivienda del país, pero se destina casi el 50% de los fondos estatales para la vivienda.

La autogestión es un elemento básico en el sistema uruguayo de cooperativas: los miembros de la cooperativa deben gestionar todas las partes del proceso. “Sin participación y sin autogestión, no existirían las cooperativas de viviendas en Uruguay”, ha asegurado Raúl Vallés, profesor de arquitectura y miembro de las Cooperativas de Montevideo.

Vallés ha incidido en la matriz colectiva de las iniciativas de vivienda comunitaria en Uruguay, que no se consideran un modelo sino un sistema global en el cual participan distintos actores de la sociedad.

Las Jornadas de Vivienda han concluido hoy después de dos días de debates y una decena de seminarios y mesas redondas en que una treintena de expertos y profesionales del mundo de la vivienda han expuesto su experiencia e intercambiado ideas de futuro.

Comparte este contenido