"Estamos luchando para lograr cambios en el alquiler y acercar Barcelona a los modelos de Viena o Berlín"

22/03/2019 - 09:57

Vivienda. Expertos debaten en el FHAR sobre diferentes fórmulas para generar alquiler asequible, para regular el mercado de la vivienda y combatir la gentrificación

 

El Foro de Vivienda y Rehabilitación (FHAR) ha llegado al final de tres días de debate y reflexión con una mesa redonda sobre la generación de alquiler asequible. En el debate ha participado Bojan Schnabl, miembro de la unidad de investigación en Vivienda del Ayuntamiento de Viena; Reiner Wild, director ejecutivo del Mieterverein Berlin; Jaime Palomera, portavoz del Sindicato de Inquilinos de Barcelona y Elga Molina, investigadora de la Cátedra de Vivienda de la URV.

La periodista y escritora Cristina Fallarás, que ha moderado la última mesa redonda del FHAR, ha iniciado la sesión calificando el foro como “uno de los encuentros más importantes e interesantes de nuestras vidas, porque lo que nos identifica es el lugar donde vivimos, el barrio y la casa que ocupamos “.

“Dado que la ciudad y la vivienda son lo que nos identifican, podemos decir que tenemos problemas de identidad“, ha reflexionado. Fallarás ha señalado también que uno de los problemas más importantes que aborda el derecho a la vivienda es el que tiene que ver con el alquiler.

 

Regulación del alquiler para ofrecer más garantías

A continuación, Elga Molina, investigadora de la Cátedra de Vivienda de la URV, ha explicado los principales elementos que según su opinión habría que cambiar a la Ley de Arrendamientos Urbanos siguiendo el modelo del que se aplica en otros países europeos.

España tiene una de las tasas más bajas de alquiler en Europa, en cambio en el Norte y Este de Europa las tasas rondan el 60%, y son estos países los que tienen regulaciones más sofisticadas. Según Molina, en nuestro país se da una “estigmatización del alquiler”, donde esta fórmula de acceso a la vivienda parece la última alternativa

Molina ha explicado que el inquilino habría ofrecerle “estabilidad, flexibilidad y asequibilidad“. Mirando lo que se hace en otras zonas de Europa, se puede ver que en muchos lugares existen contratos indefinidos con un mecanismo de revisión.

De cara al arrendador, hay garantizarle que el depósito es suficiente, así como el posible derecho de retención y también el inventario obligatorio, el documento que recoge el estado real de los bienes que se encuentran en la vivienda. Lo que más preocupa al arrendador “es la recuperación de la vivienda“, ha explicado la investigadora. En este caso, se le debe poder “ofrecer un proceso ágil, tales como tribunales especializados, tribunales arbitrales como los que funcionan en Austria o bien los procesos de mediación”.

Por otra parte, el tema de la renta es otro factor que habría que regular como garantía para arrendatario y arrendador. Molina ha presentado diferentes formas de regulación de la renta modélicas que se llevan a cabo en países como Francia o Alemania, así como las fórmulas para actualizar el alquiler que se paga que se aplican a hacen en Suiza o Francia.

Por último, Molina ha hablado del registro de alquileres, donde se inscribiría el contrato de alquiler, siguiendo un modelo que se aplica en muchos países de Europa, donde también se crean registros de malas prácticas.

Molina también ha señalado que hay que incentivar la rehabilitación como otro aspecto que la regulación debería tener en cuenta, sobre todo si lo que se pretende es fomentar los contratos de alquiler de larga duración.

 

La gestión de la vivienda en Viena

Bojan Schnabl, miembro de la unidad de investigación en Vivienda del Ayuntamiento de Viena, ha comparado como hace unos años con el inicio de la crisis de la vivienda se creó un estado de shock y en cambio ahora la gente empieza a hablar y movilizarse por defender su derecho. “Tenemos que saber hacia dónde queremos ir”, dijo, apuntando algunos retos como promover la planificación urbana para generar la vivienda social o impulsar la rehabilitación.

Schnabl ha explicado el caso de Viena, ciudad que cuenta con cien años de tradición en la vivienda social y un porcentaje del 45% de alquiler. “No son apartamentos para los pobres sino una de las múltiples opciones de vivienda”, ha defendido. Según el ponente, Viena ha tenido la suerte de poder emitir nuevas leyes y ofrecer ayudas para la rehabilitación, además de contar con mecanismos de control, factores que contribuyen a promover la vivienda social.

El representante del ayuntamiento vienés también ha descrito el ecosistema de la vivienda en su ciudad, donde funcionan diferentes modelos de ayudas, programas y también entidades y asociaciones con ánimo de lucro reducido que trabajan para promover vivienda social. Una de las apuestas más importantes que ha hecho la ciudad austriaca es la de la rehabilitación.

En cuanto a las políticas de vivienda, ha dicho que “si queremos vivienda asequible, falta dinero”. Schnabl ha mostrado partidario de promover impuestos específicos para la promoción de la vivienda pública. A continuación explicó los diferentes tipos de ayuda al alquiler.

 

El sindicato de inquilinos de Berlín

Reiner Wild, director ejecutivo del Mieterverein Berlin, ha presentado el sindicato de inquilinos de Berlín, fundado en 1888 y con 70.000 socios. Este sindicato ofrece asesoramiento legal en diferentes oficinas repartidas por la ciudad. Aparte, “intentamos pedir a los políticos medidas de protección a los inquilinos”.

Berlin comparte los problemas de vivienda de otras ciudades europeas, con un aumento de la población de 40.000 personas por año. Los alquileres han subido un 100% en los últimos diez años, mientras que la renta se ha mantenido muy baja. “Se está hablando de poner un tope al precio del alquiler para todo el parque de vivienda”.

Berlín también debate actualmente como ampliar el estoc de vivienda sin ánimo de lucro, promovido por cooperativas y otras organizaciones. “Es muy importante tener más vivienda social”, ha valorado. En este sentido, ha hecho referencia al referéndum que Berlín quiere promover para aprobar la expropiación de pisos de grandes inmobiliarios y convertirlo en alquiler social.

Berlín es la ciudad con más inquilinos de Europa, un 85% de la población. Las leyes del alquiler en Alemania surgieron como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. Las primeras leyes públicas datan de 1917. Después de la Segunda Guerra Mundial se dio un problema de escasez de vivienda y el gobierno comenzó a financiar el alquiler.

Wild ha dado detalles de la ley que regula actualmente el alquiler, como por ejemplo que los contratos son indefinidos: “esto ofrece una situación mucho más segura a los inquilinos”. La ley también fija un tope al precio del alquiler, que no puede ser más del 10% de la renta básica. Sin embargo, permite un incremento del precio del alquiler si se hacen obras de rehabilitación o mejoras de eficiencia energética. Sin embargo, Wild cree que en la situación de crisis del alquiler, este tope “hay que revisar porque ahora no acaba de funcionar”.

 

El sindicato de inquilinos de Barcelona

“Que hoy se hable de burbuja del alquiler es un triunfo de la gente que está organizada”, dijo Jaime Palomera, portavoz del Sindicato de Inquilinos de Barcelona. Ha explicado que el sindicato es un grupo de gente auto-organizada para hacer frente al abuso en la vivienda a través de la desobediencia y la lucha colectiva.

Durante el año y medio de existencia del Sindicato de Inquilinos, ha explicado, “hemos desobedecido la Ley de Arrendamientos Urbanos”, que está “a años luz de los modelos de Viena o Berlín. Según Palomera, en España se hacen “políticas orientadas a se hizo de la vivienda una mercancía beneficiosa para algunas minorías”.

Por Palomera, “Barcelona es una ciudad vanguardista llena de gente valiente que hace frente al miedo y lucha cuando lo quieren hacer fuera de su vivienda”. En un año y medio, unas 1.200 personas que se han plantado ante propietarios que los querían echar o aumentar el precio del alquiler.

“Creemos que la negociación colectiva se llevará al campo de la vivienda”, ha dicho Palomera, que ha explicado que se encuentran con que hay muchos inquilinos con problemas que tienen en común el mismo propietarios: “en estos casos intentamos forzar la negociación colectiva “.

Desde el sindicato también intentan construir comunidades de arrendatarias, lo que actualmente no está contemplada por la ley, a diferencia de las comunidades de propietarios. “Estamos luchando para lograr cambios en el alquiler para acercar Barcelona a los modelos de Viena o Berlín”, ha explicado Palomera.

 

La reivindicación de un índice de precio del alquiler

En este sentido, están promoviendo cambios estructurales que pasen, por ejemplo, para la regulación de precios. “No es la panacea pero tampoco es el apocalipsis, como nos quieren hacer creer algunos”, ha añadido. Según el miembro del sindicato de inquilinos, hay que explicar que desmontar los controles de precios ha hecho aumentar los precios tanto en Europa como en Estados Unidos.

El Sindicato de Inquilinos propone que el índice de precios no sea un índice de mercado sino de accesibilidad a los precios de la vivienda. Los precios impulsados ​​por la Generalitat, ha lamentado Palomera, “está legitimando los precios del mercado”. “La administración no puede sacralizar el mercado, sino que debe construir índice que incorporen criterios sociales“, ha reclamado. Por último, reclamó que el índice de precios sea de obligado cumplimiento.

 

Luchar contra la gentrificación

“La gentrificación, cuando se habla de vivienda, se produce cuando la diferencia entre los precios y salarios locales hace que los ciudadanos pierdan el derecho de vivir un les gustaría”. Así ha definido el concejal de Vivienda y Desarrollo Local del Ayuntamiento de Lisboa, Rui Neves Bochmann Franco, el concepto de gentrificación, que afecta a la capital portuguesa con fuerza virulencia.

La gentrificación ha sido el tema de otra de las mesas redondas en la última jornada del Foro de Vivienda y Rehabilitación de Barcelona, ​​y que también ha contado con la participación de David Bravo, arquitecto y asesor del Ayuntamiento de Barcelona y Núria Benach, profesora titular de Geografía de la UB y miembro de Espais Crítics.

“Hay cierta burbuja con la gentrificación, el término llena titulares pero también pone en la agenda pública temas que hasta ahora estaban ocultos como el de la segregación espacial“, explicó a su vez el arquitecto David Bravo.

La gentrificación, que se produce en entornos urbanos, “está provocando que el reparto del espacio sea desigual y las clases populares se ven expulsadas a situaciones periféricas“, ha explicado Bravo. También afecta a la mixtura de usos, por la que en los barrios deberían convivir diferentes tipos de actividades.

Benach ha señalado las contradicciones relacionadas con la gentrificación. Por ejemplo, el hecho de que el crecimiento económico conlleve también un aumento de la desigualdad social o que la renovación tejido urbano suponga también la destrucción del patrimonio.

 

El caso de Lisboa

Bochmann Franco relató cómo afecta la gentrificación en la capital portuguesa. En los últimos años, Lisboa ha ido perdiendo población, pasando de 1 millón a sólo 500.000 personas, en parte por la presión turística.

Tras la revolución de 1974, Lisboa y su área metropolitana reunió 2 millones de personas inmigrantes, y la zona se tuvo que adaptar para acoger esta población, con vivienda bastante precario. Desde finales de los años 90 se hizo un esfuerzo para impulsar la vivienda social, con 25.000 viviendas que se promovieron para erradicar el chabolismo. Actualmente el Ayuntamiento es propietario del 20% de la vivienda de la ciudad.

En los últimos años, Lisboa ha experimentado un crecimiento económico muy importante gracias al turismo. El año pasado la ciudad recibió 20 millones de habitantes y el turismo está creciendo un 10% anual. Esto hace que el turismo tenga demasiada influencia en la economía de la ciudad y ha disparado la inflación en el precio de la vivienda.

Sobre cómo hacer frente a la gentrificación, Bochmann Franco ha dicho que “hay que conocer las causas para encontrar las soluciones“. “Si entendemos que la causa es la gran diferencia entre la rentabilidad de alquilar la misma propiedad a largo o a corto plazo, una solución en primer lugar sería modificar los impuestos y hacerles pagar a las plataformas como AirB & B”, afirmó.

Otro aspecto importante es conseguir que el coste de la vivienda suponga un coste equilibrado para las familias. Según el concejal de Lisboa, hoy en día profesionales como maestros o enfermeros no pueden permitirse pagar un alquiler en la ciudad.

 

La gentrificación en Barcelona

A su vez Bravo ha lamentado que las administraciones públicas no dispongan de datos para ver en tiempo real la evolución de la “metástasis” que supone la gentrificación. “Todavía no podemos cruzar el padrón con el catastro”, se lamentó. “Hay que salvar este gap para diagnosticar el problema”. Para Bravo también es fundamental tener claro qué es vivienda pública y qué defensas tienen los municipios para protegerlo.

Por otra parte, el arquitecto dijo que “la gentrificación requiere una mirada mucho más compleja y transversal, dentro de una misma administración no debe depender desde urbanismo o turismo, sino que debe ser transversal. Y también entre administraciones “.

“Es necesario un cambio de paradigma en el modelo urbanístico de ciudad“. Bravo explicó que los centros históricos, que en los años 80 eran guetos sociales y la gente huía, ahora acogen centros culturales y son lugares atractivos donde todo el mundo quiere volver.

“El derecho a la vivienda no es abstracto sino que es proyectable”, dijo Bravo reclamando que se piense la ciudad según nuevos parámetros. “Tenemos que hacer los nuevos desarrollos sociales más compactas entre medianeras”, dijo, poniendo como ejemplo que en Barcelona hay muchos espacios donde todavía se puede construir un barrio mixto y compacto, como por ejemplo en Montjuic.

 

El papel de los movimientos sociales

Otro de los temas del debate en torno a la gentrificación ha girado en torno al papel que juegan los movimientos sociales en la lucha por el derecho a la vivienda.

La organización en movimientos sociales y cívicos debe servir para emprender acciones, lo que ha pasado tanto en Lisboa como en Barcelona. “Hay que poder organizar, por ejemplo con una cooperativa, para pasar a la acción y empezar a ser parte de la solución”, dijo Bochmann Franco, que defiende que “se han de presentar alternativas y soluciones legales”.

Para Bravo, el papel de movimientos sociales “es fundamental”, y esto se ha visto en Barcelona, ​​donde la lucha por conseguir el 30% de vivienda protegida o el derecho de tanteo y retracto es la respuesta, en parte, a la presión hecha por lobbys vecinales y sociales.

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